Preguntas frecuentes
Qué hace y qué no hace, qué pasa con tus datos y qué hace falta para arrancar.
No, y no es lo que buscamos. Tu contador arma los balances, liquida los impuestos y responde ante el Estado: es un trabajo profesional, con responsabilidad legal, y Norte no lo hace. Norte se ocupa de lo otro, que es mirar el negocio hacia adelante en vez de rendir cuentas hacia atrás.
En la práctica se complementan. Un contador que ve la caja proyectada de su cliente trabaja mejor, y muchas de las consultas que hoy le llegan a destiempo dejan de llegarle.
Un sistema de gestión registra lo que pasó: emite las facturas, lleva el stock, arma los asientos. Está mirando para atrás, y está bien que así sea. Norte no registra nada: lee lo que ya registraste y saca conclusiones hacia adelante.
Dicho de otra manera: el sistema de gestión te dice que facturaste $ 342,8 millones. Norte te dice que eso es 5,4% más que el mes pasado en plata real, que aun así ganaste menos, por qué, y que en siete semanas te quedás sin caja.
Casi todas las pymes lo tienen, y no está mal. El Excel funciona el día que lo armás y empieza a quedar viejo al día siguiente, porque hay que alimentarlo a mano y nadie tiene tiempo. Y sobre todo: el Excel no te avisa. Se queda esperando a que te acuerdes de abrirlo, que suele ser justo después del problema.
No. Está escrito para el dueño, no para un analista: en castellano, con plata y no con vocabulario contable. Cuando aparece un concepto que hace falta explicar, se explica ahí mismo, en una línea.
No, y es a propósito. Un software no conoce a tus clientes ni sabe si tu cliente más grande te va a aceptar un aumento. Lo que sí puede hacer es poner el número exacto que la decisión tiene que superar para que cierre. Después decidís vos, pero sabiendo contra qué.
Ninguno. No te pedimos la clave fiscal ni las claves del home banking, y Norte no entra ni a uno ni al otro. Los archivos los bajás vos —la planilla de comprobantes de ARCA, el resumen del banco— y se los das al programa que tenés instalado.
Es más trabajo que apretar un botón, y es a propósito: es la única forma de que para usar Norte no tengas que darle una llave tuya a nadie.
Nadie de afuera. Norte se instala en tu computadora y tus números se guardan ahí: no hay un servidor nuestro con la información de tu empresa adentro.
Lo que sí vemos es cómo usás el programa —qué pantallas abrís, qué cargaste, dónde te trabaste—, que es lo que nos sirve para arreglar lo que no se entiende.
No hay nada que llevarse: nunca se fueron de tu computadora. Y si querés sacarlos de Norte para abrirlos en otro lado, salen en archivos que se abren en Excel. No hay trámite ni hay que pedirlo por escrito.
Sí, y es la decisión más importante del producto. Norte es un programa que corre en tu computadora, no una página a la que entrás con usuario y contraseña. Por eso tus números se quedan ahí y por eso no te pedimos ninguna clave.
Lo bajás, lo instalás y creás tu cuenta adentro del programa: eso son unos minutos y no necesitás ayuda de nadie. Lo que tarda es juntar los archivos —la planilla de comprobantes de ARCA y el resumen del banco—, y eso depende de vos, no de nosotros.
Con la planilla de comprobantes ya tenés la rentabilidad, los márgenes y tus clientes. La caja proyectada necesita además los movimientos bancarios: sin eso se sabe lo que facturaste, pero no lo que cobraste.
No. Norte no reemplaza el sistema con el que facturás: lee lo que ese sistema ya generó. Tu equipo sigue trabajando exactamente igual que hoy.
Se recorre entera, con una empresa de ejemplo.